El barrio madrileño de Chueca era un tranquilo barrio de ancianos en el centro de la capital, pero en la década de años ochenta fue acogiendo a gran parte de la comunidad homosexual de la capital. Ya en los años noventa se consolidó como barrio gay por excelencia de Madrid. He querido hacer una pequeña introducción antes de plantearos la percepción que tuve del lugar durante mis dos visitas. En cuanto al hospedaje, he de decir que es de las pocas cosas que no me han decepcionado del barrio. Una pensión estupenda que recomiendo a todos, llevada por una mujer muy amable y que es muy barata para lo bien que está. Además está en plena calle Fuencarral que como todos sabéis, es una preciosidad. El portal es algo tétrico, me recordaba a la película REC y además nos sirvió para protagonizar alguna escenilla al apagarse la luz de la escalera a las tres de la mañana pero la última vez que fui lo estaban restaurando. La calle Fuencarral es una pasada, puedes encontrar tiendas de todo tipo y siempre está muy concurrida. Durante el día es un barrio muy tranquilo y variopinto en el que puedes encontrarte con el típico bar de abuelitos con su carajillo o una cafetería de lo más moderna y decorada de forma alucinante. También puedes ver tiendas de todo tipo como sex shops, agencias de viajes, saunas, ropa y en su mayoría enfocadas al colectivo homosexual. Pero como dice el r
efrán, “no es oro todo lo que reluce”. Por la noche el barrio se transforma en calles llenas de individuos asaltándote con flyers, personajes muy variopintos, gente de todas las edades e incluso prostitución. (Sin contar la cantidad de chinos vendiendo cervezas y bocadillos en todas y cada una de las esquinas). Son tantos los sitios y la poca objetividad de la gente que solo busca vender y vender que te encuentras sobre-informado de pubs y locales de ambiente que dada la casualidad, todos son acordes a lo que tú buscas, pero nada más allá de la realidad. La primera vez que fui entré a un local que se anunciaba por todos sitios, incluso en Murcia tuve acceso a publicidad del local así que decidí que mi primer sitio en entrar, sería ese. Entré junto con un amigo, observé que había gente muy adulta en la barra y chicos jóvenes de otras nacionalidades… tras analizar la situación unos instantes comprendí que era un bar de “chaperos”. Bueno, después del susto no sabes de quién fiarte, empiezas a preguntar a gente que te cruzas y parece normal pero todos o casi todos aprovechan para intentar llevarte a la cama. Al final encontré un bar muy tranquilo y con música muy agradable que me recordaba al bar que yo frecuentaba en mi ciudad. La gente dirá lo que quiera pero como en casa, no se está en ningún sitio. En resumen, que eso es un nido de lujuria y perversión nocturna que precisamente es lo que busca el público pero si quieres tomarte una cerveza tranquilo y poder ver a algún chaval gracioso sin tener que irte a la cama con él esa misma noche, pues no lo busques en Chueca.
Otra de las experiencias desagradables fue una mañana de domingo que caminando por el desértico barrio después de un sábado intransitable, decidimos dar un paseo tranquilamente y ver algunas librerías y tiendas de regalitos. Pónganse en situación: íbamos mi amigo y yo caminando por la calle tan tranquilos cuando un marroquí se nos acopló todo el rato e incluso entró a la librería con nosotros para sorpresa de la dependienta, pero su único fin era que contratáramos sus servicios… ¡ya podéis imaginaros de lo que hablo!
Para terminar decir que no es un mal sitio, pero recomendaría ir con alguien que lo conozca para poder desenvolverte mejor y no llevarte sustos. Supongo que habrá sitios de todo tipo, solo que no supimos buscarlos bien. De todos modos es un barrio muy cosmopolita, bonito y agradable de visitar que despliega sus encantos y donde podrás encontrar todo lo que busques.
Otra de las experiencias desagradables fue una mañana de domingo que caminando por el desértico barrio después de un sábado intransitable, decidimos dar un paseo tranquilamente y ver algunas librerías y tiendas de regalitos. Pónganse en situación: íbamos mi amigo y yo caminando por la calle tan tranquilos cuando un marroquí se nos acopló todo el rato e incluso entró a la librería con nosotros para sorpresa de la dependienta, pero su único fin era que contratáramos sus servicios… ¡ya podéis imaginaros de lo que hablo!
Para terminar decir que no es un mal sitio, pero recomendaría ir con alguien que lo conozca para poder desenvolverte mejor y no llevarte sustos. Supongo que habrá sitios de todo tipo, solo que no supimos buscarlos bien. De todos modos es un barrio muy cosmopolita, bonito y agradable de visitar que despliega sus encantos y donde podrás encontrar todo lo que busques.




